Se las quiero compartir porque, así como me pasó a mí al leerla, sentí que entregó palabras a mi sentimiento.
Con cariño...
Es real, está pasando, es producto de la colonización digital, es producto del imperio mercantil, es una necesidad primitiva por seguir a la masa, etc, etc, etc… sin embargo tengo la necesidad yo ahora de decir algunas cosas, primero efectivamente no estoy ni ahí con comprar flores, chocolates, tarjetitas, ni esas cosas en un 14 de febrero de cualquier año, prefiero la cursilería diaria de un te amo matutino, de una caricia fogosa junto a un apasionado beso, prefiero las ideas alocadas de un fin de semana prófugos por algún lugar de la ciudad o del país, la intensa pasión de inventarnos un 14 cualquiera. Sin embargo, la sociedad nos impulsa por el camino siguiendo la corriente, o la fila de carritos de supermercado, implementando las conmemoraciones universales, imprimiendo identidades “nacionales” importadas por las transnacionales por su puesto. Y es que entonces me surge una pregunta ¿Cómo es que permitimos que solo un día al año se nos permita pensar en hacer el amor, en fantasías sexuales, comida afrodisíaca? ¿Cómo es que las iglesias no condenan este mercantilismo del amor, ese que proviene del gran dios y que se supone que es gratuito? ¿Cómo es que un solo día al año se permite que el hombre cromañón si pueda recibir flores, y además que la vida completa se tiña de rojos, rosas, lilas y sus derivados? ¿Tanta es la necesidad que hasta los machistas más fundamentalistas piensan con ternura, un solo día al año?
Sé que esta situación podría tener mil respuestas, pero mis preguntas siguen brotando, más pensando en cómo podría celebrar tanta gente que en realidad de la palabra amor no conocen nada, porque de eso no se habla, porque eso se esconde, porque el amor es pecaminoso dirían por ahí, porque el amor nace y muere de la triste soledad, porque el amor no es ese que hace revolotear mariposas en la guata, eso es atontonamiento. Hay que cuidarse porque el amor duele, solo se nos permite una vez al año sentirlo, porque es necesaria una vía de escape, entonces ese día sí que nos amamos. No me hace pensar otra cosa más que la confirmación en la idea de que la revolución industrial sin dudas que tuvo acierto, ya nos formaron como máquinas de trabajo, que nos miramos solo una vez al año para poder respirar, para poder abrazar, para poder decir una vez al año, por ejemplo, mamá te amo.
Estamos en un espacio-tiempo que se no se nos permite soñar, porque eso es de locos, entonces renegamos del confiar, del seguir, del avanzar sin miedo, porque eso es lo que motiva el amor. Acaso la generación que vivía acomplejada por las botas milicas olvido “que el amor es más fuerte”. Definitivamente creo que no lo pensaron nunca, pero porque no nos enseñan a pensar, nos inducen a obedecer, entonces obedezco a la licencia de poder regalonear un 14 de febrero, o reivindicar la lucha de la mujer un 8 de marzo, y la celebración de los niños, solo un día para los niños.
Entonces me vuelvo a preguntar ¿Es que no podemos celebrar más de un día? ¿Qué es lo que se teme? Me temo que la respuesta es tan particular como la forma en que tenemos de celebrar, entonces mi opción es poder hablar con un borracho o un niño, porque ellos si responden con la verdad, la ingenuidad de la ignorancia infantil o la simplicidad de la borracha sinceridad; todo se vuelve tan turbio sin amor, que hay que llegar a extremos para poder ser quienes somos, lo que se nos olvida qué tenemos dentro, o lo que no reconocemos como parte de nosotros mismos.
Mi invitación es clara, no podemos seguir avanzando en una sociedad de “días D” como los días R de cierta tienda comercial ¿Ven qué casualidad? Ya no se puede, ya no es suficiente, la tierra lo pide y lo palpita, la nueva generación lo está cambiando todo, la simple historia les ira dando la razón a ese caminar de búsquedas por una vida espiritual más simple, más sincera, con muchos más días que celebrar o conmemorar, solo hace falta abrir los espacios, inclusos ganarlos si es necesario, luchar por re-construirlos y generar desde plataformas potentes los nuevos tiempos de esta nueva sociedad.
Que todos los días sean 14 de febrero, que todos los días nos importe el amor, que todos los días tengamos la necesidad de decir un te quiero, de dar una caricia, de regalar flores (última pregunta ¿Qué regalaremos cuando mueran las abejas, las seguimos descuidando?) que tengamos la licencia de soñar, incluso en lo sexual. Por lo pronto me seguiré preguntando, en cada uno de los “días D” cuál es la necesidad que los forzó a existir, sin duda que las preguntas y respuestas han de ser las mismas; por lo mismo entonces decido vivir en una vida de carnaval, de celebración y de amor, de sueños, risas y gritos de niño que no madura como dicta lo social.
A continuación les dejo el link para que visiten su blog:
http://dafecio.blogspot.com/2014/02/14-hoy-y-siempre.html

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