La Maternidad tiene su Lado B (denso, negro, oscuro, triste, alocado, llorón, cansado, sucio), un lado del que no muchas veces se habla, un tema que es poco tocado, porque siempre vemos en revistas o en la televisión que las madres son "perfectas" y que siempre están alegres, nunca cansadas ni menos con las huellas de ese cansancio en su rostro o cuerpos. Pero la realidad no es esa, claro, existe el Lado A (bello, bello y más bello) pero no es una constante, la vida está llena de grises y matices y con la Maternidad pasa lo mismo.
La Maternidad tiene su Lado B sobre todo cuando el cansancio no da tregua, cuando tu mente y cuerpo ya no dan más pero el mundo no se detiene y nos sentimos como Mafalda ("Paren el mundo que me quiero bajar"), y es peor si la madre está sola, si tiene otros hijos que atender, si se tiene que encargar de la casa, la comida y el aseo, y si trabaja fuera de la casa. Cómo hacerlo? cómo conciliar cuando todos estos elementos se juntan? Cómo lo hacen esas madres? Probablemente dan lo mejor de sí, pero no creo que les alcance lo mejor para todos.
La Maternidad tiene su Lado B cuando los hijos están enfermos, y peor si debemos dejarlos (enfermos) al cuidado de otro. Cuando no sabemos cómo calmar a nuestros hijos o responder a sus necesidades, cuando el llanto de ellos no para, cuando creemos estar haciéndolo bien, tener todo relativamente "controlado" o "dominado" y sucede cualquier cosa que nos cambia los esquemas, que nos hace retroceder.
La Maternidad tiene su Lado B cuando nos duele amamantar, cuando no sabemos amamantar!, cuando los pezones se agrietan, cuando los pechos se llenan de leche y nos duele, y nuestros niños no maman. Cuando dejamos de amamantar, cuando nunca pudimos amamantar.
La Maternidad tiene su Lado B cuando no hablamos de lo que nos sucede, cuando la depresión post-parto es nuestra mejor amiga, cuando los "amigos" se alejan porque tu único tema de conversación son tus hijos o porque tus horarios ya no son los de antes. Cuando tu tiempo ya no es tu tiempo y tu independencia en cierta parte ya no está.
Ese Lado B del que no hablamos porque nos avergüenza, porque queremos mostrar al mundo que estamos alegres todo el tiempo.
Ese Lado B que hace que nuestras sombras salgan a la luz, y nos acompañen, y caminen con nosotros, y nos descoloquen a ratos, y nos hagan llorar... cuando las lágrimas salen, otras veces no.

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