Cuando fui mamá hubo un quiebre en mí, un nuevo nacimiento, una nueva yo,... no pude seguir siendo la misma y tampoco me lo permití. Ser madre de múltiples me cambió totalmente, no sólo cambió mi cuerpo, también cambió mi mente y mi corazón (y es que vivo día a día con el corazón fuera de mi cuerpo porque ellos salieron de mí). Ser mamá me ha hecho más mujer, más hija, más hermana, me ha hecho ver y sentir lo que antes no veía ni sentía. Ha cambiado mis fanatismos y pasiones, ya no es lo mismo lo que me mueve.... Es Mejor! Sí que es mejor... Ser mamá me hace querer ser mejor persona cada día y hacer de este un mundo mejor para todos los niños. Gracias Hijos míos!!
Un abrazo a todos los que me leen.
Marcela.

miércoles, 30 de julio de 2014

Peinando a la Mamá

Hablando con amigas y paseando por algunos grupos de Facebook a los que pertenezco veo en forma recurrente que les faltan ideas para jugar con sus hijos. 
Bueno, yo tampoco tengo taaaaantas ideas, pero feliz comparto las que han ido surgiendo o que vamos haciendo con mis hijos, para que, si les gusta, las puedan replicar...


Ayer nos pusimos a jugar a peinarnos, en realidad Agustín me peinaba a mí.
Comenzó tímidamente... 


Luego ya se creía un estilista profesional y me estaba haciendo un peinado muy chic...


Arreglando algunos detalles para que la mamá quede regia...


Feliz con el trabajo realizado, Agustín se sentía orgulloso por su peinado...


Tan feliz que quiso que lo imitara sacando la lengua...


Y Alonso, que andaba por otro lado con su pelota, se quiso tomar una foto como el manager del estilista. Al lado Agustín derrochando felicidad!




De las cosas simples podemos hacer grandes momentos! Sólo hace falta imaginación.

Mi Mermelada de Naranja

Por lo general trato, aunque me cuesta por tiempo, de cocinar cosas ricas para regalonear a los míos. Que rico es poder ofrecer a tu familia o amigos algo hecho por ti con cariño. Bueno, les vengo a compartir entonces mi receta para hacer una deliciosa Mermelada de Naranja, sí!! de naranja, queda riquísima, con un saborcito dulce-ácido ñami ñami.

A continuación la receta estrella! 
(Les aviso al tiro que yo la hago sin cáscara porque no me gusta el sabor que le da, queda más ácida aún con la cáscara, y me basta con la acidez de la pulpa. Gracias. Jajaja)


Ingredientes:

- 1 kilo de naranjas
- 3 tazas de azúcar 

Preparación:

Pelar las naranjas (yo las pelo con cuchillo, es más rápido y no me duelen las uñas después jejeje), picarlas en trocitos pequeños (como un dado por ejemplo), colocarlas en una fuente y ahí echar toda el azúcar encima. Luego cubrir con un paño, dejar en un lugar fresco y seco, y esperar varias horas (yo prefiero dejarla toda la noche). Al otro día en la mañanita vez la fuente y Chas!!!! la naranja ha desprendido un maravilloso juguito que se ha juntado con el azúcar, que rico!. Bueno, luego de deleitarte con esa delicia y probarla si quieres jeje, pones todo eso en una olla y la pones al fuego alto hasta que empiece a hervir, ahí le bajas el fuego y continúas revolviendo constantemente (no todo el rato, se te va a dormir la mano, pero sí cada cierto tiempo). En eso pasará como 1 hora aproximadamente.
Para guardarla, debes hacerlo idealmente en frascos de vidrio muy limpios, aún caliente (esto es muy importante). Llenas el frasco, lo cierras y lo dejas reposando hasta que enfríe (quedará cerrada al vacío y no necesita preservantes... el azúcar es el mejor preservante de todos).


Y... Listo!!!! Tienes tu deliciosa mermelada de naranja!


Acá les dejo una fotito de la que hice yo para que se les haga agua la boca...



Cómo necesitas a tu madre cuando eres madre

Creo que no me había dado cuenta de cuánto necesitaba a mi mamá hasta que fui mamá. Mi mamá siempre ha sido muy importante en mi vida, pero hoy la veo distinta, la veo fuerte y frágil a la vez, tal cual me siento yo ahora mamá. Y es que antes creí que nunca se cansaba, que su fuerza era infinita, así como su capacidad de resolver problemas o de siempre encontrar todo lo que estaba aparentemente perdido. La veía distinta. Me pongo a pensar y no sé cómo lo hacía para que todo funcionará bien.

Ahora que soy mamá la veo así, fuerte y frágil, pero no porque ella lo sea de plano, sino porque también yo lo soy y me reconozco en ella, y pienso que quizás ella también fue frágil en algún momento, o lo es, pero su fuerza y entereza lograron esconderlo. 

Por un momento creí poder vivir esta maternidad de una forma un tanto ajena, auto suficiente, pero me equivoqué, no se puede o por lo menos yo no puedo. No se puede, o no es lo más adecuado, ser mamá y estar sola, que difícil. Se necesita de la fuerza ancestral de las mujeres de la familia (ya sea sanguínea o no), se necesita sostén, ayuda, ánimo, comprensión, escucha y, aunque no siempre guste, se necesita consejo.

La crianza es mejor cuando es acompañada, por mujeres-madres, con vínculos potentes contigo. La compañía es necesaria, para compartir la alegría y para sostener el cansancio, para derribar los miedos, para tender una mano, para no sentirse sola. Compañía cuando el bebé llora, cuando mama, cuando duerme, cuando juega. Compañía para facilitar el descanso de la madre. Compañía para sentirse amada.