Por lo general veo que el palmazo en el poto, el tirón de orejas, la cachetada, el mechoneo, el coscorrón, el cachamal, el "tate quieto", entre otros, son bastante usados por los padres. Son algo así como un direccionador, un "aviso" que le indica a los niños que por ahí no va la cosa, que es necesario corregir el actuar.
Nuestros abuelos, la mayoría, fueron muy golpeados (por sus padres), nuestros padres igualmente, y algunos de nosotros también fuimos golpeados. Es que con golpes aprenden los niños! Algunos dirán "así se pensaba antes", pero ahora no es muy distinto que digamos. Sí, he notado que la "intensidad" de los golpes ha disminuido (por lo menos es lo que oigo cuando paro la oreja por ahí), pero el maltrato sigue. Sí, Mal Trato, eso es lo que es.
La UNICEF define como violencia cualquier forma de maltrato físico y psicológico, discriminación, abandono y abuso sexual, vale decir, toda forma de amenaza, que tenga o pueda tener como resultado, lesiones, daños psicológicos, desarrollo deficiente, privaciones o incluso la muerte de niños, niñas y adolescentes. En nuestro país, según el Tercer Estudio de Maltrato Infantil en Chile, realizado por UNICEF el año 2006 (sólo 7 años atrás), más del 50% de los niños de octavo básico vivían alguna forma de maltrato físico, en donde uno de cada cinco experimentaba violencia física grave, como golpes con objetos, golpizas, quemaduras.
El viernes pasado iba en nuestro querido Transantiago de vuelta a mi casa, sentada por fin!, hasta que subió una mujer con sus dos hijos, un niño de unos 7 años aproximadamente y una guagua en su portabebé. Me paré de inmediato y le cedí el asiento. Ella en su deseo por sentarse pronto, le dice fuerte (escuchó toda la micro) y enojada a su hijo: "Córrete! no ves que me quiero sentar? Córrete pues!", el niño, disminuido con el reto, avengonzado, se corrió y le dio paso a su madre, quien luego de sentarse lo llama y le dice (de la misma forma anterior): "pónete acá, acá te digo!", el niño no quiso, y ya no sólo lo vi avergonzado sino además triste). Los gritos seguían y el niño se acerca a la mamá, temeroso, y la mamá lo toma de la parka, lo zamarrea, le tira fuertemente la oreja y el pelo, a la vez que le gritaba: "Cuando yo te diga algo háceme caso, que te creí si yo soy tu mamá", entre otras cosas. Cuando terminó la "escena" me acerqué a esa madre y respetuosamente (pero con tono firme) le hice saber mi molestia por el trato hacia su hijo y le dije que esa no es la forma de tratar a los niños. Ella muy enojada me dice que soy una intrusa y que no me meta, yo por mi parte, continué defendiendo a ese niño hasta que ella ya no me respondió mas.
Fui intrusa? puede ser. Pero habíamos tantas personas en esa micro y nadie más dijo nada. Es que se asume normal que los padres eduquen a sus hijos a golpes, y nadie se mete, porque son cosas de "familia".
El que no dijo nada puede llegar a su casa y tener su conciencia tranquila? más de alguno ni se inmutó con la escena, pero espero que cada día sean más los que levanten sus voces defendiendo a los niños. Es que los golpes no son la solución!!
Acaso pretendo enseñarle que la educación debe ser a golpes? que los problemas se resuelven a golpes? que la violencia es un medio de comunicación válido?
Se viene a mi mente "Te pego porque te amo", es ese el amor que queremos enseñar a nuestros hijos?
Hay golpes que sólo dejan marcas físicas, pero los golpes de quien te ama (como un papá o una mamá) dejan marcas en el corazón.
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