Soy mamá de mellizos.
Mis hijos nacieron a las 36 semanas de gestación, rompí fuentes el día que cumplí las 36 semanas. Nacieron por cesárea.
Prácticamente no se activó mi canal de parto, no tuve contracciones de parto ni dilatación, por lo tanto mi liberación de hormonas del amor (occitocina y prolactina) fue más lenta, y con ello mi bajada de leche también lo fue.
Yo quería amamantar a mis hijos, pero las enfermeras me dijeron que eran demasiado pequeños para succionar y era mejor que no gastaran sus energías en alimentarse, sino en regular su temperatura y mantener sus signos vitales, por lo que su alimentación fue por medio de una sonda (primero suero y luego relleno) durante los 3 primeros días. Yo quedé tan agotada de mi cesárea que, si bien me lo cuestioné (quería darles de mi leche que aún no asomaba) pero mi cuerpo sólo quería descansar y recuperarse del dolor, así que no insistí.
Al segundo día las enfermeras me dijeron que me comprara un sacaleches ya que, como mis hijos no podían succionar aún, yo igual debía comenzar a estimular la succión en mis pechos para ayudar a la bajada de la leche. No salía nada, y yo tenía mucho miedo de no poder amamantar a mis hijos, mucho. Ya al cuarto día les sacaron la sonda, ya podían comenzar a succionar, pero (como eran tan pequeñitos) los doctores preferían asegurarse de la cantidad de leche que tomaban y les dieron relleno con mamadera, no me gustaba la idea, pero pensaba "algo tienen que comer, y yo no tengo leche, y si no engordan pronto entonces mas tarde saldrán de aquí". Ahí yo pedí ponerles el pecho (porque ya podían succionar, no habían más excusas!) y me lo permitieron, así que comenzaron a recibir mi calostro (que yo veía que era tan poquito cuando intentaba sacarme con el sacaleches) pero estaban recibiendo parte de mí, su parte, lo que les pertenecía por derecho propio. Así, cada vez que les tocaba su relleno, me permitían PRIMERO ponerles el pecho hasta que ellos dejaran de tomar, y luego ofrecer el relleno si quedaban con hambre. Así hasta que les dieron el alta (a los 7 días de nacidos), y les dejaron 60ml de relleno cada 3 horas para la casa.
Llegamos a la casa, mi esposo fue a comprar el relleno, y comenzamos nuestro "proceso". Mi intención era lograr darles sólo pecho, así que no hice lo que me dijo el pediatra, sino que les daba pecho durante todo el día, y en la tarde y la noche un relleno, "por si quedaban con hambre" pensaba yo. A la vez, yo no tenía tanta leche, mi flujo aún no se regulaba en cantidad para mis dos guaguas y ellos a veces quedaban llorando o no me "soltaban nunca".
Los 3 primeros meses fueron MUY difíciles en relación a la lactancia, no terminaba con uno cuando el otro ya tenía hambre, y darles a los dos juntos era complicado al principio porque eran muy pequeños (me los llevé de alta con 2 kilos y gramitos cada uno), sus cabezas no estaban firmes, entonces se imaginarán que sola no podía "acomodármelos" en los pechos, y afirmarlos era muy cansador, y mi cojín de lactancia no me servía aún (porque ellos eran muy pequeños), pero ya a los 2 meses pude usar el cojín. Esos 3 primeros meses fueron INTENSOS, yo todo el día prácticamente en la cama con ellos, sin levantarme y con las pechugas afuera (porque tomaban, a lo más, cada 1 hora con suerte, por lo general menos, y muuuucho rato en la pechuga). Como era de esperar, recibí comentarios miles, que iban desde "tienes poca leche" a "pareces una vaca lechera todo el día con la teta afuera". Comentarios que no me eran agradables, aunque el segundo pueda sonar chistoso para algunos (pero yo estaba tan agobiada con todo que no me hacía ninguna gracia. Ahora, pasado el tiempo me lo han vuelto a decir a veces, pero ya "no pesco"), del mismo modo, me acosaban las "recomendaciones" de "Dale Relleno!" con decenas de pretextos (desde que no sentirán hambre en un buen rato, hasta que yo iba a descansar), pretextos que probablemente eran ciertos en alguna medida, pero... Yo quería darles lo mejor! Darles de mí. Todo esto implicaba andar con pijama todo el día, que me llevaran la comida a la pieza o no hubiese comido (mi mamita cumplió esa labor) porque era imposible para mí bajar de un segundo piso con los dos. Me bañaba cuando podía, cuando mi marido llegaba del trabajo y los podía ver o cuando mis papás o hermanos estaban en la casa y los podían ver, cosa que no siempre sucedía.
Me sentía atrapada, sucia, sentía que me enfermaba, sin fuerzas, cansada, MUY CANSADA! pensaba que esa etapa no iba a pasar, la sentía interminable, y me costaba mucho. Sin dudas que había momentos en que mi alegría era mucha (digo mi alegría refiriéndome a la emoción, ya que yo era y soy feliz), pero otros en que me embargaba la frustración de no poder hacerlo bien, o no como pensaba que iba a ser.
Siguió pasando el tiempo y, con mis hijos, nos fuimos conociendo, yo sus llantos, sonidos, movimientos y señales varias, y ellos a mí, mi voz, mi risa, mi llanto, mi olor... y nuestros tiempos se fueron ordenando, adaptando a lo que nos acomodaba a todos, y poco a poco todo iba mejor.
Recuerdo que al principio TODOS LOS DÍAS tenía que volver a DECIDIR SEGUIR DANDO PECHO (por todo lo que comenté antes). Afortunadamente no sufrí de dolores ni grietas en mis pechos, dar de mamar no fue doloroso, mis pechos se fueron adaptando a la succión DOBLE de mis hijos, pero el cansancio era abrumador, sin embargo perseveré.
Sólo era cuestión de tiempo para que mi lactancia "madurara" y dar el pecho (a dos guaguas) fuese un momento de paz y tranquilidad.
Hoy sigo dando pecho, mi lactancia materna es exclusiva (pude dejar el relleno, con voluntad y perseverancia), y complementamos de a poco con alimentos sólidos, y lo más importante: mi lactancia es PLACENTERA, y me gustaría darles durante todo el tiempo que mis hijos y yo decidamos juntos.
Acá una foto de nosotros cuando se detiene el tiempo a pesar del caos que pueda haber alrededor.
(Mis hijos tienen 8 meses de nacidos, más 8 de gestación, 16 meses de vida.)

Marcela, gracias pr compartir tu experiencia. Mi lactancia no fue tan exitosa y la alimentación de mis mellizas es principalmente fórmula, y me las pongo al pecho todo lo que puedo entre mamaderas, y me xtraigo todos los dias, pero produzco poquito. Sin embrgo, me siento muy identificada con el cansancio y la intensidad que describes en relación a los pimeros meses. Recién como a los tres meses empecé realmente a disfrutar a mis hijitas.
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