Cuando fui mamá hubo un quiebre en mí, un nuevo nacimiento, una nueva yo,... no pude seguir siendo la misma y tampoco me lo permití. Ser madre de múltiples me cambió totalmente, no sólo cambió mi cuerpo, también cambió mi mente y mi corazón (y es que vivo día a día con el corazón fuera de mi cuerpo porque ellos salieron de mí). Ser mamá me ha hecho más mujer, más hija, más hermana, me ha hecho ver y sentir lo que antes no veía ni sentía. Ha cambiado mis fanatismos y pasiones, ya no es lo mismo lo que me mueve.... Es Mejor! Sí que es mejor... Ser mamá me hace querer ser mejor persona cada día y hacer de este un mundo mejor para todos los niños. Gracias Hijos míos!!
Un abrazo a todos los que me leen.
Marcela.

miércoles, 30 de julio de 2014

Cómo necesitas a tu madre cuando eres madre

Creo que no me había dado cuenta de cuánto necesitaba a mi mamá hasta que fui mamá. Mi mamá siempre ha sido muy importante en mi vida, pero hoy la veo distinta, la veo fuerte y frágil a la vez, tal cual me siento yo ahora mamá. Y es que antes creí que nunca se cansaba, que su fuerza era infinita, así como su capacidad de resolver problemas o de siempre encontrar todo lo que estaba aparentemente perdido. La veía distinta. Me pongo a pensar y no sé cómo lo hacía para que todo funcionará bien.

Ahora que soy mamá la veo así, fuerte y frágil, pero no porque ella lo sea de plano, sino porque también yo lo soy y me reconozco en ella, y pienso que quizás ella también fue frágil en algún momento, o lo es, pero su fuerza y entereza lograron esconderlo. 

Por un momento creí poder vivir esta maternidad de una forma un tanto ajena, auto suficiente, pero me equivoqué, no se puede o por lo menos yo no puedo. No se puede, o no es lo más adecuado, ser mamá y estar sola, que difícil. Se necesita de la fuerza ancestral de las mujeres de la familia (ya sea sanguínea o no), se necesita sostén, ayuda, ánimo, comprensión, escucha y, aunque no siempre guste, se necesita consejo.

La crianza es mejor cuando es acompañada, por mujeres-madres, con vínculos potentes contigo. La compañía es necesaria, para compartir la alegría y para sostener el cansancio, para derribar los miedos, para tender una mano, para no sentirse sola. Compañía cuando el bebé llora, cuando mama, cuando duerme, cuando juega. Compañía para facilitar el descanso de la madre. Compañía para sentirse amada.



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